Ungidos Perdidos

Ungidos Perdidos

 

 

Cada una de las veces fui yo el que se cayó,

Mas nunca fui yo el que se levantó,

No hubiese podido yo,

Seguramente fue tu mano la que me levantó,

 

¡Cordero digno y Santo!

 

 

Fue tu espíritu el que me sostuvo.

De las consecuencias de mis faltas tu ángel me protegió,

En medio de mis errores y aciertos,

Siempre tu gracia me cubrió.

 

 

 

¡Tu oh, Dios!

 

El único ser que mi propósito nunca olvido,

Aun yo lo tenía en el olvido,

Mi alma y espíritu había corrompido,

Mi cuerpo también corrompido y desfallecido,

De tu presencia y llamado me había escondido,

Mi identidad y llamado había comprometido,

Priorizando ser aceptado y reconocido,

Perdí la noción del mensaje que un día había oído.

 

 

Mas tu Fiel Rey no te das por vencido,

Con aquellos que con tu aceite has ungido,

Por más que anden perdidos.

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